| La tierra tembló pasadas las 8:00 pm del 29 de julio de 1967 |
| 45 años del terremoto que sacudió a Caracas |
| Caracas, 29 de julio de 2012 |
El hecho causó 236 muertes y dejó 2 mil heridos. Funvisis enseña a convivir en un país con amenazas sísmicas Las y los habitantes de Venezuela deben aprender a convivir de manera permanente con la amenaza sísmica, aseguró Víctor Cano, presidente de la Fundación Venezolana de Investigaciones sismológicas (Funvisis). “Vivimos en un país sísmico y por lo tanto, puede haber un sismo en cualquier momento. No podemos evitar que suceda, pero si podemos tomar las precauciones para que el mismo no nos afecte”, advirtió el ingeniero, quien aclaró que su intención no es generar alarma entre la población, sino crear conciencia y seguir promoviendo la cultura de prevención sísmica, tarea que adelanta desde hace varios años la institución que dirige. A propósito de cumplirse hoy 45 años del terremoto de Caracas, el especialista reseñó que existe la posibilidad de que en la ciudad capital vuelva a suscitarse un fenómeno de características similares, ya que “en sismología se maneja la teoría de la probabilidad de ocurrencia de un evento”. Ilustró, en ese sentido, que “la probabilidad de que ocurra un sismo en Caracas se eleva al momento en que te alejas del último que sucedió”. Por ello, comunicó que “es probable que no transcurran 45 años más, sino que pasen 10, 15 o 20 para que tengamos otro sismo similar”. Cano detalló que el hecho de estar ubicado geográficamente en el límite dos placas, “la del Caribe, que se mueve hacia la derecha, y la Suramericana, cuyo movimiento se da hacia la izquierda”, convierte al país en un territorio propenso a este tipo de fenómenos naturales. En la escala sísmica mundial, explicó, Venezuela se ubica en un nivel intermedio; “es decir, que no es de las más altas del mundo pero tampoco de las más bajas”. Dijo que Japón, comparado con Venezuela, tiene una amenaza sísmica muy superior, “pero también tiene una rigurosidad constructiva muy elevada”. En Latinoamérica, Chile tiene mayor amenaza sísmica que Venezuela, sin embargo, la de Brasil es menor que la nuestra, describió. Internamente, aseguró el presidente de Funvisis, las zonas que tienen mayor amenaza sísmica son las que están ubicadas hacia el norte, el occidente, y el oriente como el estado Sucre, “dada su cercanía al sistema de fallas que genera los temblores”; las que se encuentran más hacia el sur, como el estado Amazonas, “prácticamente no tienen ningún tipo de amenaza, y si la tienen, es muy baja”. Los principales sistemas de fallas son los de Boconó, en la región central de los Andes venezolanos, entre la depresión del Táchira y el Mar Caribe, San Sebastián en Vargas, y El Pilar en el estado Sucre, además del sistema de fallas de Oca-Ancón, que afecta a los estados Falcón y Zulia. RIESGO, AMENAZA Y VULNERABILIDAD “El hecho de que una zona tenga mayor amenaza sísmica no impide que en ella se realicen construcciones”, destaca Víctor Cano. En ese caso, comentó el especialista, “lo que hay que considerar es el tipo de amenaza para que dicha obra sea lo menos vulnerable posible”. Explicó que el concepto de riesgo implica dos factores; la amenaza y la vulnerabilidad, por lo tanto, “el riesgo no es más que la conjunción o suma de las amenazas”. Según Cano, pueden haber distintos tipos de amenazas para una vivienda; “inundación, deslizamiento, derrumbe, que le caiga un granizo, sufrir daños por un sismo, y en este caso, Funvisis se encarga de estudiar la amenaza sísmica”. No obstante, acotó que el perímetro de la amenaza no se puede controlar. “Es imposible evitar, por ejemplo, que tiemble o que caiga granizo, porque son fenómenos naturales. Ahora, lo que si se puede evitar es ser vulnerable ante ese fenómeno”, enfatizó. En ese sentido, el ingeniero afirmó que si se edifica una estructura que no cumple con las nomas sismorresistentes, “al momento que llegue la amenaza esta va a ser muy vulnerable y puede tener problemas, e incluso, llegar a colapsar, en el caso más extremo”. En su opinión, el riesgo aumenta en función de la vulnerabilidad: “La amenaza más o menos se puede calcular, pero en el caso de los sismos, que tenemos una probabilidad de ocurrencia elevada en el país, si la vulnerabilidad es muy alta siempre el riesgo va a ser alto”. PREVENCIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN Funvisis pertenece al Órgano Superior de Vivienda, instancia que rige la construcción de estructuras habitacionales para las familias que, motivado a las intensas lluvias que azotaron al país entre finales de 2010 y principios de 2011, perdieron sus hogares. La institución está adscrita específicamente al eje de terrenos, por ello, expresó Víctor Cano, “trabajamos en la búsqueda de los mejores terrenos, donde haya la menor amenaza sísmica posible, o la menor amenaza geomorfológica y geotécnica posible, con la posibilidad de establecer edificaciones en áreas con amenazas mínimas”. Como órgano rector en la materia sismológica a escala nacional, Funvisis dicta todas las normas para la construcción de viviendas, estableciendo los parámetros necesarios para conocer el tipo de amenaza sísmica a la que estarían sometidas esas edificaciones, apostilló su máximo representante. La intención es que “los ingenieros que están realizando los cálculos estructurales, bien sea por convenios internacionales que tenemos con diferentes países, con empresas privadas o el mismo Estado, puedan utilizar esos datos y de esa manera hacer los cálculos adecuados para que dichas construcciones sean lo menos vulnerable posible ante un evento sísmico”, refirió. La referencia a seguir, expresó Cano, es la norma venezolana sismorresistente Covenin 1756, que data del año 2002, la cual es de uso obligatorio para cualquier construcción que se realice en todo el territorio nacional. Esta normativa establece los “criterios de análisis y diseño para las edificaciones situadas en zonas donde pueden ocurrir movimientos sísmicos”, a fin de “proteger vidas y aminorar los daños esperados en las edificaciones”, según lo planteado en el articulado de la misma. La omisión de esta ley, advirtió el funcionario, prevé la aplicación de sanciones penales, pero en ese caso “ya no sería Funvisis el responsable de garantizar su cumplimiento, sino las alcaldías a través de sus ingenierías municipales”. Señaló que todo el cúmulo de información que tiene Funvisis en sus más de 40 años de funcionamiento, está siendo utilizado para los proyectos habitacionales que se están desarrollando, y adicionalmente se están tomando en cuenta los datos que se han obtenido a través de los proyectos de microzonificación sísmica, “que es la misma norma sismorresistente Covenin 1756, pero en detalle a la zona urbana”. “En Caracas, por ejemplo, podemos ofrecerle a las empresas que están trabajando en el diseño estructural de las edificaciones, datos precisos de la amenaza, con el fin de garantizar que esas edificaciones sean lo menos vulnerable ante un sismo”, asintió. El ingeniero lamentó que todavía este proyecto no se haya masificado en todos los estados, pero estimó que el mismo irá creciendo de forma progresiva. Por ahora, únicamente se manejan datos de las principales ciudades del país. “Contamos actualmente con detalles suficientes de Caracas, por ser la principal ciudad del país, y además manejamos información de Barquisimeto y estamos trabajando en Maracay, Valencia, Barcelona, Puerto La Cruz, Cumaná y Mérida, aunque aún no son datos conclusivos”, resaltó. ES NORMAL QUE TIEMBLE Según el presidente de Funvisis, en lo que va de año se han registrado en Venezuela alrededor de 500 sismos; es decir, “que a la vuelta de un año podemos a llegar a cifras que superan los 1000 sismos, con magnitudes mayores de 2,5”. Acotó que en la escala mundial, se pueden generar, en promedio, 1,3 millones de sismos con magnitudes de entre 2,5 y 3. “La probabilidad de que sucedan con frecuencia sismos de esta magnitud es muy alta”, añadió. AVANCES TECNOLÓGICOS En opinión del ingeniero, las personas creen que en la actualidad hay más sismos que antes porque ven con mayor frecuencia, y por distintas vías, informaciones relacionadas al tema. Lo que sucede, explicó, “es que ahora que tenemos mayor capacidad para captarlos, medirlos y difundirlos”. “Vivimos un mundo más interconectado y esto hace que si ocurre un sismo en Japón, por mencionar algún lugar distante a nosotros, sea muy fácil saberlo en minutos, gracias a las noticias que de inmediato comienzan a difundirse y que se cruzan por todo el planeta”, reflexionó. Por otra parte, dijo que también se ha incrementado durante los últimos años tanto la cantidad de equipos que registran sismos como el avance tecnológico en el sistema de medición. “En Venezuela, antes del año 2002, no contábamos con una red que cubriera todo el territorio nacional. Hoy en día abarcamos todo el país, por eso, prácticamente, cualquier sismo de magnitud mayor a 2, se puede registrar a escala nacional, y eso no se podía hacer antes de 2002”, enfatizó. LOCTI Y PREVENCIÓN Funvisis ha tenido un gran reimpulso en los últimos años a través de la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología (Locti), afirmó el presidente del organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación. De hecho, precisó, “hoy manejamos alrededor de 17 proyectos de investigación y la mayoría de ellos son financiados vía Locti”. Uno de estas iniciativas, especificó, es Sismo Caracas, “proyecto que involucra a tesistas de instituciones como la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada (Unefa) y la Universidad Central de Venezuela (UCV), para evaluar la vulnerabilidad de las edificaciones en Caracas, en especial de los hospitales, puentes y sedes de ministerios e instituciones gubernamentales”. Por otra parte, la fundación también ha desarrollado un proyecto de integración con las comunidades llamado Aula Sísmica, mediante el cual se ofrece capacitación preventiva para que las personas aprendan cómo comportarse antes, durante y después de un evento sísmico. ¿PUEDE EL SER HUMANO INFLUIR EN LOS SISMOS? Mucho se ha dicho sobre la manifestación consecuente de distintos fenómenos naturales en varios lugares del mundo. Hay quienes piensan que la mano del hombre pudiese estar involucrada en todo esto, y una de esas personas es el ingeniero chileno Pedro Gaete, quien ha denunciado públicamente que su país ha sido víctima de una conspiración mediante la aplicación de geoterrorismo y terremotos artificiales. No obstante, para Víctor Cano es imposible que el ser humano tenga la capacidad de generar sismos de magnitudes superiores a 6, 7, 8 y 9. “La liberación de energía que eso requiere es equivalente a un centenar de bombas atómicas”, precisó. Dijo que por actividad humana se pueden generar sismos pequeños, casi imperceptibles, de magnitudes menores a 2, “pero estos son incapaces de afectar una construcción, así sea una construcción en las condiciones más precarias”. Al respecto, comentó que los estudios de línea sísmica que se hacen en el sector petrolero para identificar los fines potenciales del yacimiento, “lo que hacen es generar pequeños temblores para estudiar el comportamiento de las ondas en el subsuelo y poder de esta manera hacer una interpretación del mismo”, pero hasta ahora no se ha constatado que su acción puede llegar a instancias mayores. SISMOS Y CAMBIO CLIMÁTICO Otra hipótesis muy comentada es la que responsabiliza al cambio climático de la generación de movimientos telúricos en el planeta, la cual fue negada por el especialista. Dijo que aun cuando existe una relación directa entre la atmósfera, que es la capa de gas que rodea a la Tierra, y la litosfera, que es la capa superficial de la Tierra sólida, “las grandes producciones de CO2 o de gases invernadero solo provocan cambios en los regímenes de lluvia, sequía, etc. En ese sentido, insistió en que “esa creencia popular de que las altas temperaturas, sobre todo las generadas por causa del cambio climático, sean un indicativo de que vaya a temblar, es un mito”. UNA CAPITAL CON HISTORIALa ciudad de Caracas ha sido estremecida, a lo largo de los años, por distintos sismos. El primero, el más violento, registrado el 11 de junio de 1641 con una magnitud 7, dejó entre 300 y 500 víctimas. Luego, el 21 de octubre de 1766, un temblor de magnitud 7,7, conocido como el terremoto de Santa Úrsula, volvió a sacudir a la capital venezolana, ocasionando daños severos en la estructura de la Catedral capitalina. Sin embargo, el más fuerte, hasta ese momento, se registraría el 26 de marzo de 1812. Con una magnitud de entre 7,7 y 8,0 y una duración aproximada de dos minutos, este terremoto provocó entre 10 mil y 20 mil muertes. Fue en esa oportunidad cuando el Libertador Simón Bolívar sentenció: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Para ese entonces, según la reseña histórica, los clérigos realistas y frailes predicadores hicieron creer al pueblo que se trataba de un castigo de Dios, enviado aquel jueves santo, por la sublevación de los patriotas contra Fernando VII. Luego, el 12 de abril de 1878, las caraqueñas y los caraqueños volvieron a sentir un fuerte movimiento de tierra, que en esa oportunidad tuvo una magnitud de 6,1, pero el 7 de junio de 1900, el terror volvió a apoderarse de las calles de la capital, cuando un temblor de magnitud 8 provocó la muerte a 140 personas. El 29 de julio de 1967, a las 8:02 pm, se produjo un terremoto de magnitud entre 6,5 y 6,7 con epicentro en el litoral central, a 20 kilómetros de Caracas. Con una duración de 35 a 55 segundos, el sismo dejó en la capital venezolana un balance de 236 muertos, 2 mil heridos y daños materiales de más de 10 millones de dólares. “LA ACCIÓN DEL GOBIERNO FUE MUY LENTA” “Para ese entonces tenía 16 años, vivía en el barrio Las Torres de los Mecedores, y trabajaba como enfermera auxiliar en el Hospital Vargas”, relató Josefina Esqueda de Braca al Correo del Orinoco. Reseñó que aquel 29 de julio de 1967 estaba en su casa con su hija de 11 meses y su abuela que era asmática, a quien en esos días la tenían en tratamiento con una bombona de oxigeno. “De pronto esa bombona cayó al suelo, casi sobre mi niña, que la tenía en una andadera, y fue cuando caímos en cuenta que estaba temblando”, comentó. En opinión de la señora Esqueda, la acción de las autoridades para aquel entonces fue muy lenta, “no es como el Gobierno de ahora que resuelve rápido y se preocupa más por la gente”. De hecho, agregó, “en el Consejo Comunal Negro Primero de La Pastora, al cual pertenezco, precisamente estamos preparando un taller, junto con la Aldea Universitaria Agustín Aveledo, para tratar el tema de los terremotos”, precisó “ERA ALGO A LO QUE UNO NO ESTABA ACOSTUMBRADO” Aidé González recordó que ese día “iban a ser las 8:00 pm cuando se oyó un ruido muy fuerte, y luego empezó todo a moverse. Gracias a Dios eso duró poco, pero fue algo horroroso”. Dijo que como para la fecha casi no se hablaba de terremotos, “la gente estaba como desorientada, por eso salieron a las calles. Era algo a lo que uno no estaba acostumbrado, pero hoy en día quizás la situación sería diferente”. “NO SE QUÉ ERA, PERO HABÍA UN AMBIENTE PESADO” Tras observar una exposición de piezas de cera que se exhibía en el Centro Simón Bolívar, en el centro de la ciudad, Carmen Pérez se dirigió a su residencia y presintió que algo raro estaba sucediendo. “No sé qué era, pero había un ambiente pesado, la gente estaba como acelerada”, asintió. “Apenas llegué a casa comencé a cambiarme de ropa y en ese momento todo empezó a moverse. Me agaché para volver a ponerme los zapatos y salir afuera a ver que estaba pasando, y en lo que levanté la cabeza pasó por delante de mí un pedazo de pared que se había desprendido. Estoy viva de milagro”, exclamó. Pérez asegura que “una experiencia como esa marca a cualquier persona para toda la vida”; no obstante, también le encuentra el lado positivo: “Otro evento similar no me agarraría desprevenida; primero, porque ya lo viví y creo que sabría identificarlo, además porque he ido escuchando recomendaciones de las autoridades que me permitirían, si el miedo no me bloquea, afrontar la situación con mayor precaución”. Prensa: Correo del Orinoco Foto: Archivo |
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