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A raíz de este sismo se adquieren los primeros instrumentos de medición
El 29 de octubre de 1900 ocurrió el Sismo de San Narciso
Caracas, 29 de octubre de 2017
Noticia

El 29 de Octubre de 1900 a las 4:42 am, se produjo un fuerte sismo en Caracas conocido como el Terremoto de San Narciso. En este sismo se contabilizaron 21 muertos, más de 50 heridos y hubo numerosos destrozos en la ciudad, así como en La Catedral, la Iglesia de San Francisco, Santa Capilla, San José, La Pastora, Las Mercedes, La Trinidad, Santa Teresa y Santa Rosalía. También sufrieron daños edificios públicos y casas particulares.

Por otra parte, en el litoral central, específicamente en Camurí, se produjo una grieta de 300 metros, mientras que en Naiguatá se derrumbó totalmente la iglesia y se reportó un fuerte oleaje que afectó a Macuto, donde se cayeron los tendidos del telégrafo y numerosos derrumbes afectaron las vías del tren entre Caracas y La Guaira.

El sismo también se sintió en el resto del país. En Guatire se derrumbó el templo parroquial, la casa de gobierno, las oficinas del juzgado, el Registro y 237 casas particulares. La ciudad de Guarenas también sufrió fuertes destrozos, donde 72 casas fueron seriamente dañadas.

En consecuencia del sismo, se suscitaron numerosos efectos geológicos, como deslizamientos, caídas de rocas, aludes sísmicos, eyecciones de arena y agua, entre otros. Igualmente se reportaron daños en Valencia, Aragua de Barcelona, Barcelona, Píritu, Upata, El Callao, Ciudad Bolívar y San Fernando de Atabapo.

El evento telúrico arrojó más de 250 réplicas que se reportaron por varios meses. Debido a estos acontecimientos, los habitantes vivieron por mucho tiempo en plazas y solares. Una de las anécdotas más contadas es la del presidente Cipriano Castro, quien al despertar en medio del movimiento telúrico se lanzó por una de las ventanas de la Casa Amarilla, en camisón de dormir, fracturándose un tobillo.

Los primeros instrumentos

Para los inicios del Observatorio, en Venezuela no existían instrumentos sismológicos. No es sino hasta el terremoto de Caracas del 29 de octubre de 1900, el Sismo de San Narciso, cuando se adquieren los primeros instrumentos de medición, quizás rudimentarios en función de la actual modernidad, pero de última generación para la época. Ello ha marcado un importante hito: el último terremoto histórico y el primero instrumental, posiblemente motivado a ser este quien lleve el honor de aparecer con datos precisos en el Catálogo Mundial de Edimburgo junto a otros sismos destructores.

Fuera de la discusión conceptual al respecto, 1900 es ciertamente una frontera entre dos siglos, dónde se fija la mirada científica- sismológica en Venezuela, en relación con el contexto del momento, dando como resultado los inicios de la instrumentación.

Algunos autores han entendido esto a través de argumentos tan concretos como la existencia misma de los instrumentos y el tenue razonamiento, que lleva a reconocer la diferencia fundamental entre la existencia y la inexistencia de los mismos.

Casualmente, unos días antes del sismo del 29 de octubre de 1900, Luis Ugueto, director encargado de Cagigal para el momento, solicitó a Agustín Aveledo, dotar al observatorio de termómetros de temperatura de la capa terrestre y sismómetros. Al respecto, Aveledo le envía al Dr. Félix Quintero, para entonces Ministro de Instrucción Pública, una carta de fecha del 20 de noviembre del mismo año, que decía: “le haría usted un gran servicio al Observatorio y en general al progreso de la ciencia en el país, si elevando esa solicitud al Jefe Supremo de la República (General Cipriano Castro), obtuviese la disposición para la compra, de por lo menos un buen sismógrafo”. Luego de elevar la consulta al Presidente de la República, éste responde “proceda en cuanto antes, a la construcción de dicho sismógrafo”.

Adquiridos los dos primeros instrumentos en 1901, los mismos fueron instalados en los espacios de la Colina Cagigal. Se trataba de un par de rudimentarios instrumentos, el Agamennone y el Ewing, conocidos en el observatorio como el “italiano y el “inglés”. Los mismos carecían de calibración y su registro era precario, lo cual hacía que trabajasen con fallas debido a sus limitaciones técnicas. Estos erráticos instrumentos, se descomponían luego de recibir una vibración por encima de su nivel estático, haciéndose necesario que los empleados los reinstalasen para que continuara su funcionamiento. De su llegada al país y documentación anexa no se ha encontrado dato alguno, aunque solo se conservan y en forma parcial reproducciones fotostáticas. Cabe señalar que todos los registros eran llevados en pequeños cuadernillos que lamentablemente no han sido encontrados.

 

Funvisis: Miguel De Freitas / Valery Sánchez 

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